Diócesis Mocoa - Sibundoy Iglesia en Marcha

Madre del Buen Pastor con resplandor

   

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Píldora del Alma

 

"Queridos jóvenes, sus nombres están inscritos en el cielo, en el corazón misericordioso del Padre. ¡Sean valientes, vayan contracorriente!".

 

Papa Francisco

 

 

El Sistema Integral de Nueva Evangelización es una manera de vivir la nueva evangelización. Es un camino a través del cual se hace todo un proceso que nos lleva a crecer en la fe, a transformar nuestra vida, a renunciar al pecado y a todas las obras de Satanás, para consagrarnos verdaderamente a Cristo Jesús. El SINE es una propuesta, que busca la renovación de los compromisos adquiridos en los sacramentos de iniciación cristiana y nos lleva a convertirnos en auténticos discípulos misioneros. El SINE es una manera de responder al llamado de salir, de cambiar de mentalidad, de ir a los más lejanos, de llegar a aquellos que se han alejado de la Iglesia o que se han adormecido en su fe cristiana.

 

EL SINE es todo un proceso que lleva a los cristianos a formar comunidad y convierte a la parroquia en comunidad de comunidades. Ya que es en comunidad y sólo en comunidad como crecemos y vivimos la verdadera fe cristiana, ya que nuestra fe no es algo aislado, sino que nace del amor que me lleva a donarme a Dios y a descubrir su rostro en cada uno de los hermanos haciendo con ellos comunidad para vivir en plenitud el amor de Dios.

 

Hoy, que las redes y los instrumentos de la comunicación humana han alcanzado desarrollos inauditos, sentimos el desafío de descubrir y transmitir la mística de vivir juntos, de mezclarnos, de encontrarnos, de tomarnos de los brazos, de apoyarnos, de participar de esa marea algo caótica que puede convertirse en una verdadera experiencia de fraternidad, en una caravana solidaria, en una santa peregrinación. Salir de sí mismo para unirse a otros hace bien y sana.

 

La verdadera fe en el Hijo de Dios hecho carne es inseparable del don de sí, de la pertenencia a la comunidad, del servicio, de la reconciliación con la carne de los otros. El Hijo de Dios, en su encarnación, nos invitó a la revolución de la ternura. Un desafío importante es mostrar que la solución nunca consistirá en escapar de una relación personal y comprometida con Dios que al mismo tiempo nos comprometa con los otros. Eso es lo que hoy sucede cuando los creyentes procuran esconderse y quitarse de encima a los demás… Hace falta ayudar a reconocer que el único camino consiste en aprender a encontrarse con los demás con la actitud adecuada, que es valorarlos y aceptarlos como compañeros de camino, sin resistencias internas. Mejor todavía, se trata de aprender a descubrir a Jesús en el rostro de los demás, en su voz, en sus reclamos.

 

También es aprender a sufrir en un abrazo con Jesús crucificado cuando recibimos agresiones injustas o ingratitudes, sin cansarnos jamás de optar por la fraternidad. Allí está la verdadera sanación, ya que el modo de relacionarnos con los demás que realmente nos sana en lugar de enfermarnos es una fraternidad mística, contemplativa, que sabe mirar la grandeza sagrada del prójimo, que sabe descubrir a Dios en cada ser humano, que sabe tolerar las molestias de la convivencia aferrándose al amor de Dios, que sabe abrir el corazón al amor divino para buscar la felicidad de los demás como la busca su Padre bueno. Precisamente en esta época, y también allí donde son un «pequeño rebaño» (Lc 12,32), los discípulos del Señor son llamados a vivir como comunidad que sea sal de la tierra y luz del mundo (cf. Mt 5,13-16). Son llamados a dar testimonio de una pertenencia evangelizadora de manera siempre nueva. ¡No nos dejemos robar la comunidad! (Cfr. EG 87 – 92). A los que están heridos por divisiones históricas, les resulta difícil aceptar que los exhortemos al perdón y la reconciliación, ya que interpretan que ignoramos su dolor, o que pretendemos hacerles perder la memoria y los ideales. Pero si ven el testimonio de comunidades auténticamente fraternas y reconciliadas, eso es siempre una luz que atrae. (EG 100).

 

El SINE fue organizado por el Pbro. Alfonso Navarro Castellanos en los años 1974 a 1980 en la ciudad de México en compañía de laicos e iluminados por el Concilio Vaticano II, el Ritual de Iniación Cristiana de Adultos y la exhortación apostólica "El Anuncio del Evangelio Hoy".En el año de 1995 esta experiencia fue traída a Colombia por Mons. Fabio Suescum a la Diócesis de Pereira y desde allí se fue contagiando a otras Iglesias Particulares. En el año 2005 se creó la Red Nacional de Nueva Evangelización en Colombia, como espacio de comunión y participación de las 40 Diócesis que actualmente llevan este proceso de Evangelización.

 

En la Diócesis de Mocoa – Sibundoy por petición de Mons. Luis Alberto Parra Mora, obispo de nuestra Diócesis, desde el año 2.010 se asumió la implementación del Sistema Integral de Nueva Evangelización como prioridad pastoral de esta Iglesia Particular. Actualmente el proceso se ha iniciado en gran parte de las parroquias y vamos avanzando cada día en el conocimiento e implementación de cada uno de los elementos y pasos de este plan evangelizador.

Si quieres conocer más sobre el SINE, puedes dar una leída a los siguientes documentos:

 

 

 

Documentos de descarga

 

Sistema Integral de Nueva Evangelización

el SINE y sus estructuras

 

 

Para mayor información sobre el Sistema Integral de Nueva Evangelización consultar la página http://rednuevaevangelizacion.com